| Publicado el 28-02-2008 19:31
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Los buscadores del Salón de Ambar de los zares, el tesoro presuntamente expoliado por los nazis tras su retirada de Rusia en 1945, abandonaron hoy las excavaciones del lugar donde supuestamente estaría enterrado ante la falta de recursos adecuados por su perforación.
El alcalde la localidad alemana de Deutschneudorf (en el este del país), Heinz Peter Haustein, admitió que la búsqueda, tal como la están realizando, no tiene sentido, ya que sólo cuentan con perforadoras convencionales y no con equipamiento más sofisticado.
Haustein dijo que está convencido de que el tesoro se encuentra en el subsuelo de su localidad, pero para dar con éste, tal como están trabajando, de forma no sistemática, deberían hacer centenares de perforaciones.
Los equipos desplazados a esa población, que empezaron a trabajar hace dos días, se marcharán de nuevo entre mañana y el sábado, tras lo cual continuará un trabajo más específico por parte de expertos en geofísica.
Haustein coordinaba la tentativa por encontrar el esquivo tesoro, compuesto por los valiosos objetos que contenía el salón y los paneles de oro que recubrían sus paredes, regalo del rey prusiano Federico Guillermo I al zar ruso Pedro el Grande en 1711.
Una perforadora comenzó el martes a horadar la superficie de una antigua mina de metales en la que, según el caza-tesoros Christian Hanish, estaban escondidas hasta dos toneladas de oro y plata.
Hanish dio con este lugar, a unos cien metros de la frontera con la República Checa, siguiendo unas misteriosas coordenadas escritas en un antiguo cuaderno por su padre, un radiotelegrafista de la Luftawaffe, fallecido el año pasado.
Así encontró la antigua mina de Deutchkaterinenberg en la que, gracias a un avanzado sistema de detección de metales, su equipo creyó detectar un voluminoso bloque metálico a unos veinte metros de profundidad.
El alcalde del municipio, encantado por la expectación y la publicidad generadas por la insólita búsqueda, informó el martes de que, por el momento, sólo han encontrado un estanque de agua subterránea pero confiaba en que 'pronto' darán con el legendario salón de San Petersburgo.
El rastro del Salón de Ambar se perdió en 1945, después de que las tropas nazis, en retirada, lo trasladaran hasta un castillo de Konigsberg, la actual ciudad rusa de Kaliningrado.
A pesar de que desde entonces se han hallado algunos restos del tesoro, la mayor parte del valioso botín de guerra sigue oculto y el misterio que envuelve su desaparición ha despertado tanto el interés de vecinos y periodistas como el escepticismo de los expertos, que ven en esta nueva búsqueda poco más que un mero espectáculo. Fuente: Terra.es
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