Cualquier persona que encuentre un objeto susceptible de formar parte del patrimonio histórico tiene derecho a recibir una gratificación económica
Descubrir un antiguo tesoro escondido es algo que no suele suceder habitualmente. Aún así, hay personas que tienen la suerte de encontrar valiosos restos históricos casi por casualidad. A diferencia de lo que ocurre en las películas de piratas, la propiedad de estos hallazgos no pasa automáticamente a su descubridor.
De hecho, apropiarse de esos objetos u ocultar su existencia a las autoridades puede acarrear unos cuantos problemas legales. Por ello, en la bitácora “Arqueoblog” han elaborado una breve guía práctica para saber qué hacer, en todo momento, si encontramos un objeto que pueda formar parte del patrimonio histórico y cultural de nuestro país.
Este tipo de situaciones se encuentra regulado en la ley de Patrimonio Histórico Español, un texto de 1985 y poco conocido que define el patrimonio como el conjunto de bienes de valor histórico, artístico y científico constituido por bienes muebles e inmuebles.


