El pedestal de Marimontes.
La excursión estaba organizada; ese mes estaba resultando duro climatológicamente. Tan sólo me hacía falta lo más importante: la autorización de mi padre. El día elegido prometía ser húmedo, así que las trabas posibles por cuestiones laborales se disipaban. Lo otro... lo otro era lo más complicado. -¿Cómo le explicaba los motivos del viaje?-.
Era el más pequeño de tres hermanos, los mayores resultaban ser aplicados en los estudios.
-Si el niño no quiere estudiar tajo tiene, decía. ¡Como anillo al dedo le viene al nene el negocio!. ¡No veis que no quiere…! y el maestro dice que listo es, pero vago y muy "despistao", también.
