La curiosidad de un niño es algo que no tiene fronteras y muchos son los pequeños que, aportando una buena dosis de imaginación, pueden creerse héroes en busca de grandes tesoros.
Este es el caso de Sonny Carter, de 7 años y cuyo regalo de Navidad fue un sencillo, pero efectivo, detector de metales, cuyo objetivo era encontrar fabulosos tesoros que estuvieran enterrados.
Sonny vive en junto a sus padres y hermano mayor en Gaywood, una pequeña comunidad que se encuentra situada en la ciudad portuaria de King's Lynn, al este de Inglaterra, y enmarcada dentro del condado de Norfolk, una zona geográfica famosa por las huellas dejadas por el paso de la ocupación, en tiempos de los Romanos y su despliegue por todo el continente.